jueves, 23 de febrero de 2012

CAEs: Predicadores


En las sesiones de los Consejos Distritales del Instituto Federal Electoral, celebrada el 18 de febrero pasado, se aprobaron la contratación de los Capacitadores Asistentes Electorales. Y el 22 se iniciaron los cursos de capacitación por parte del Distrito 04 de Acapulco, en un evento presidido por el vocal ejecutivo del Distrito 04, Enrique Moreno Castro, acompañado por la Consejera Local, María de la Luz Steiner; y las Consejeras Distritales, Rosa Isela Hernández y Flor de María Román.

Los Capacitadores Asistentes Electorales tienen vocación de predicadores. Sin duda es el trabajo más difícil de todo proceso electoral y para el cual los institutos Federal Electoral y el Estatal Electoral han comenzado los procesos de selección. Con días de diferencia, tanto el IFE como el IEEG han hecho su proceso para la selección y contratación de este personal, sobre el cual descansa el convencimiento de la gente que saldrá seleccionada como funcionarios de casilla. Una ardua labor.

Los testimonios que tienen quienes ya han sido Capacitadores sobre el desarrollo del trabajo en elecciones anteriores son verdaderamente dramáticas, pero coincidentemente se dan más historias de este tipo en las zonas urbanas. En las áreas urbanas cuentan las experiencias que se registran la mayor parte de las negativas a participar como funcionarios de mesas directivas de casilla.

Las historias refieren desde autonegarse como personas: “No soy yo y no lo conozco”, dicen los ciudadanos sorteados cuando se les notifica de su selección. A pesar de que los datos de los vecinos informan que la persona es la misma a la que se busca. Otras experiencias señalan los portazos frente a las narices con un surtido rico de insultos tanto a los órganos electorales como a la actividad electoral. Esos son los casos extremos.

El trabajo de los capacitadores electorales es tratar de persuadir a este tipo de ciudadanos que se niegan a asumir su condición ciudadana, a participar en la jornada electoral, previa capacitación. El convencimiento de estas personas renuentes a participar no siempre es posible, pero es necesario el intento e incluso la necedad a persuadirlos.

Arriba decíamos que son ciudadanos que se niegan a asumir su condición ciudadana porque ser ciudadano no es sólo cumplir 18 años y tener credencial para votar. La ciudadanía consiste en la participación de los asuntos públicos “la res pública”, como dicen los clásicos de la filosofía política. Sin embargo, este tipo de personas, que se niega a participar no sólo como funcionario de casilla y por supuesto a emitir su voto o a usar la boleta electoral, es la que ejerce su derecho de crítica acusando a los gobernantes o representantes populares como irresponsables, es la misma que cae en la irresponsabilidad de no participar porque asegura que no cree en las elecciones, “porque de todas maneras gana siempre el mismo”, “de todas maneras no hacen nada”, “tienen muchas cosas por hacer y los que le entran a eso no hacen nada”, como una muestra de la cantidad de pretextos que salen a la luz. Desde los más normales hasta los más absurdos.

Pero el trabajo de convencer a los ciudadanos a que acudan a sufragar es trabajo tanto de los partidos políticos como de los organismos electorales, pero la labor de convencimiento para que los ciudadanos funjan como funcionarios de casilla sólo corresponden a los Capacitadores electorales que dependen de los organismos electorales, quienes en su labor predican la participación de la democracia dentro de la jornada electoral. Hacerlo es una labor titánica por la cantidad de humores a los que se enfrentan en su peregrinar por las calles y colonias.

Que importante sería que los ciudadanos accedieran con prontitud a participar en los procesos electorales, como ocurre en las zonas rurales, porque es de suma importancia la intervención de la población en los procesos electorales. De lo contrario las cosas no cambiaran como por arte de magia, sino hay participación, no hay interés y sin hay interés, pues entonces las cosas se quedan tal como están. Por eso hay que hacerle caso a esos predicadores de la democracia que te invitan a participar como funcionarios de casilla.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Excelente artículo Consejero, felicidades.